quién es mejor que nos atienda, ¿el dueño o un empleado?

Hoy me he comprado un tipo de calzado del que desconozco el nombre. Es de esos zapatos/zapatillas/deportivas/casuals y así me entiende todo dios. El caso es que pregunté cómo cojones se limpian (por saber, no porque tenga intención de limpiarnos alguna vez)  y la amable vendedora me dijo que existe una especie de cosa, algo así como una esponja dura que es mano de santo. Casualmente en su tienda lo vendía, pero bajando la voz me dijo que mejor fuera a una zapatería que me lo venderían igual y más barato.

Obviamente la vendedora no era la dueña de la tienda ¿o sí? Si fuera la dueña no hubiera bajado la voz, se la sudaría bastante. Si no es la dueña, le da bastante lo mismo vender más o menos (salvo que vaya a comisión y siempre que la tienda vaya razonablemente bien y no la cierren que irse al paro ahora es jodido).

Lo que me pregunto es, de cara a que nos engañen menos cuando compramos algo de lo que no tenemos ni pajolera idea, ¿es mejor que nos atienda el dueño o un empleado sincero y mindundi?

Un par de ejemplos que son los más sangrantes:

  • ¿Nos timaría un empleado de un taller viendo que no tenemos ni idea de mecánica? ¿O es más probable que nos time el dueño?
  • En un taxi, quién engaña más (cómo se nota que aprecio el gremio de los pesetos taxistas), ¿un autónomo o un conductor que trabaja para una flota con un sueldo fijo?

También puede ser un dueño avispado que, con pequeños guiños, la esponja esa no debía costar más de tres leuros, consigue fidelizar un cliente (y hacer que escriba algo en un blog en el que lleva meses sin escribir nada). Esto en los taxis no aplica, pero en un taller, después de una factura de 400 euros, cosas como pues te cambio gratis el filtro del aire (que cuesta 15€) hace que en vez de irnos pensando que nos la han clavado pero bien, pensamos que, ostia, que tío más majo.

Yo prefiero tratar con mindundis. Entre iguales nos entendemos mejor.