Por cosas que tiene la vida, hoy me he quedado encerrado en la terraza. Sin nadie en casa, sin móvil y sólo con un cenicero lleno de colillas de puros. Como la vida está muy mal y no es plan de romper el cristal (aparte que no sabría con qué hacerlo), me he puesto a intentar que la gente que pasaba por la calle llamase por teléfono (menos mal que me sé algún número de memoria) para que me viniese a buscar. Menos mal que vivo en un primero.
Resultado:
Estas cosas me han recordado bastante a la serie de vídeos de El Intermedio, Qué será lo que quiere el negro, en la que en muchas ocasiones eran inmigrantes los que ayudaban al actor mientras los españoles inventábamos excusas bastante cutres.




