fifa vs pro

Me compré este año el pro en un arrebato consumista y fue llegar a casa y ver que Edu me había traído el fifa (gracias!). Después de una semana con los dos, y aunque me duela en el alma, este año me quedo con el fifa.

La razón para semejante blasfemia es el online. En el pro da asco. Se ven a los jugadores teletransportarse y el balón aparecer 15 metros delante. Con la misma conexión, el fifa va bien, y si hay alguna ralentización (no muy frecuentes), no molesta y se sigue jugando bien. Súmale que en el pro te coges a Messi y no hay dios que te quite el balón. En el fifa, aunque es muy bueno, es más realista el tema.

De modos de juego y mierdas varias yo paso, pero para un partido (sobre todo online), me quedo con el fifa. Soy un vendido.

el piso torcido: la mudanza

Teníamos tiempo de sobra. No parecía que tuviésemos muchas cosas. Éramos jóvenes y fuertes. Iba a ser pan comido. Peeeeero al final fueron unos siete infernales viajes en coche a horas bastante intempestivas llevando la mierda que teníamos en un piso al otro.

Pra evitar atascos, decidimos que lo mejor era hacer los viajes de noche. La primera, con un entusiasmo desmedido, empezamos a las once y terminamos a las tres de la madrugada. Unos 3 viajes si no recuerdo mal, perdiéndonos, cagándonos en todo y preguntándonos para qué cojones querríamos tanta mierda.

Cajas y más cajas Si el primer día terminamos hasta la polla, en el segundo las ganas de cortarnos las venas –del modo adecuado– crecieron exponencialmente. Más mierda, mucha más mierda. Otros tres viajes.

Dejamos la cocina para el último día. Total, no teníamos platos, ni vasos. Tampoco utensilios de cocina ni cubiertos. Sólo algo de comida caducada en los armarios y podrida en la nevera. Pese a todo conseguimos llenar el coche con uno de los bienes más preciados de Pelón: el jamón.

En una mudanza siempre se pierde algo, no importa que la hagas tú o la hagan por ti. De 7 viajes de mierda, con el coche lleno de cajas de mierda, no perdimos nada. Somos unos cracks.

Bueno, dejamos el jamón en un banco delante de casa como ofrenda, para los espíritus del barrio. A Pelón le hizo muy feliz el tema.

el piso torcido: los inicios

Fue hace ahora 11 meses cuando Pelón llegó a una empresa de hijos de puta inmobiliaria -que por el bien de la humanidad se ha ido a tomar por el culo ha cerrado- para ver un piso que tenía buena pinta. Se lo enseñó la maciza de la agencia, junto a un grupo de otras ocho personas y se fue. Me llamó, me dijo que le convencía y nos fuimos de bares. A eso de la una de la mañana, volviendo a nuestra desangelada casa de Legazpi, se metió la mano en el bolso y sacó las llaves del piso que con malas artes accidentalmente se había llevado… porque nos pillaba a tomar pol culo, si no, hubiéramos ido a verlo.

A primera hora del día siguiente llamó a la inmobiliaria comentando que nos convencía el piso y que, ejem, si habían echado en falta las llaves… Tranquilamente nos dijeron que, claro, con la tropa de rumanos del piso de arriba pensaron que no era buena idea dejar la puerta abierta y cambiaron la cerradura. Nosotros, como siempre, haciendo amigos.

Unos días después nos llamaron para firmar el contrato en la empresa de hijos de puta agencia, donde nos esperaba un entrañable anciano, que amenazaba con dejar de respirar en cualquier instante.

Tras desembolsar un pastizal, firmamos un contrato cutrísimo (por dios, si en Internet hay modelos de contratos de alquiler mil veces mejores!) y  nos dieron las llaves del piso. Aunque en teoría no podíamos ir aún -el contrato no se hacía efectivo hasta unos días más tarde-, qué ostias, teníamos ganas de ver el piso otra vez para ver si olvidábamos nuestras penurias sin platos ni  cubiertos del piso de Legazpi. Después de 20 minutos intentando abrir la puerta -Natalia y Lurdes saben de qué hablo-, conseguimos entrar. ¡¡Qué bonitas eran aquellas bragas rosas tendidas en la cocina!! Y las mochilas por el piso. Y los armarios llenos de ropa. Y la cocina con comida… Como somos gente con estudios, llegamos a la conclusión de que había gente viviendo allí y nos largamos cerrando la puerta suavecito, suavecito.

Volvimos el día que marcaba nuestro contrato, y, para desgracia del fetichista que hay en mí, ya no estaban las bragas rosas, pero al menos no había nadie viviendo allí.

experiencia con el HTC Touch Diamond

Análisis del HTC Touch Diamond, hay a millones por la red, llenos de siglas, especificaciones e historias varias, si quieres saber de eso, tú mismo. Llevo un par de semanas con él con impresiones positivas y negativas.

HTC Touch Diamond

En primer lugar, el móvil es sorprendentemente pequeño para tratarse de un smartphone. Es la primera vez que me compro un móvil más pequeño que el anterior, rompiendo afortunadamente una tendencia bastante jodida, porque uno más grande que el N70 hubiera sido insufrible.

Otro punto positivo es la pantalla. Es impresionante, tal vez no sea tan grande como la de otros smartphones, pero tiene una nitidez y una resolución increíbles.

Como interfaz utiliza TouchFlo 3D, desarrollado por la propia HTC para sus terminales táctiles. Seamos honestos, TouchFlo no es el iPhone y ni se le acerca de lejos. No va mal y, una vez que te acostumbras, se maneja muy bien con el dedo, pero no es más que una capa de fuegos artificiales sobre Windows Mobile que cubre los usos más habituales. Y aquí empiezan los problemas. Windows Mobile, en su versión 6.1, no está pensado para ser utilizado con el dedo. No hay más que ver los checks que hay que utilizar para, por ejemplo, configurar la alarma. Es imposible manejarse en condiciones sin sacar el lápiz óptico.

El hecho de utilizar Windows Mobile tiene ventajas e inconvenientes. Ventaja, puedes instalar un montón de aplicaciones. Desventajas, es Windows. Y con esto me refiero a tiempo de arranque eterno, cuelgues, tiempo de respuesta no tan bueno como debiera… A Windows Mobile le queda mucho camino en materia de usabilidad móvil. En un móvil, el tiempo de respuesta es crucial, lo usas muchas veces a lo largo del día durante intervalos cortos de tiempo, y el Diamond a veces se muestra perezoso. Y no puedes permitirte esperar segundo y medio a que cargue la agenda. Suena quisquilloso, pero la combinación pantalla táctil, y aplicación que responde tarde no es recomendable. Acariciar la pantalla y que ésta no se mueva te hace sentirte despechado.

En cuanto a funcionalidad como teléfono, echo en falta cosas que otros móviles infinitamente más sencillos implementan desde hace siglos, como el utilizar un número que aparece en un sms.

La batería, es otro punto bastante peliagudo. Dura poco. En ocasiones muy poco, depende del uso claro está. Este muy poco es menos de 8 horas, lo cual en ocasiones es inaceptable. Leí en un foro un usuario que comentaba que utilizando el TomTom y con el móvil enchufado al cargador del coche, la batería se consumía más rápido de lo que se cargaba. No lo he comprobado, y joder, lo dudo mucho, pero no se sabe…

Otra cosa a comentar, es el destrozo que hacen las compañías con su customización. El tema original, es mucho más bonito que el que te impone Vodafone, en mi caso. Cambiarlo es posible, pero no trivial. Existe la opción de modificar el firmware,  muchos usuarios realizan sus propios firmwares (ROMs) con programas preinstalados y todo tipo de mejoras, incluso en el rendimiento.

El Diamond hay que utilizarlo con tarifa plana de datos. Si no, pierde casi todo su encanto. He contratado con Vodafone una tarifa plana de datos por 12€ al mes y de momento no tengo queja. Esta tarifa no permite utilizar el móvil como módem (esto no me importa mucho) ni utilizar programas de voz sobre IP (esto ya me toca un poco los cojones) como Skype. Desconozco que utilizará Vodafone para detectar este tipo de tráfico, pero como me entere, voy a empezar a comerme mi consumo mínimo mensual de voz.

Como conclusión, comentar que pese a tener algún defecto, el Diamond es un señor smartphone y que estoy muy contento con él. Y como todo el mundo lo pregunta, desde mi punto de vista, ni mejor, ni peor que el iPhone, porque son cosas distintas.