Tal vez algún día, cuando consigas liberar tu conciencia de todo lo que, desde niño, te han dicho que es el lo correcto o lo equivocado y seas capaz de establecer por ti mismo lo que está bien y lo que está mal, entonces, sólo entonces, serás libre.
Hasta que ese momento llegue, serás esclavo de los temores que otros han infundido en ti, bien porque han sido incapaces de superarlos por sí mismos y los proyectan inconscientemente, o bien, y esto resulta aterrador, porque saben que el miedo es el arma más poderosa que existe y no dudan en utilizarla contra ti.